Un mate y un tango. Letras de tango argentino. El bulín de la calle Ayacucho

El gran Celedonio Flores, siendo un muchacho porteño de pocos años, fue desgranando tangos desde 1918 con “Mano a mano”. A mediados de la década del veinte nos deja este tango muy significativo y autobiográfico.
Este “bulín”, un piso en la calle Ayacucho, existió. Se lo alquiló el negro Cele (como se conocía a este letrista de tango que llegó a ser joven figura del boxeo argentino) a un directivo de la discográfica donde grababan sus temas.
Allí se reunían el poeta tanguero y sus amigos. Las actividades más o menos quedan descriptas en el tango. Otras las podemos imaginar.
Aquí no podía faltar el mate, solo que Celedonio Flores incorpora otro elemento fundamental para poder tomarlo…el “Primus”, o sea el famoso calentador. Noten que le echan aguardiente como combustible, en una época en la que escaseaba el alcohol de quemar. Y además calentaba más.
¡Claro que lo recuerda! “El Primus no me faltaba… con su carga de aguardiente… y habiendo agua caliente… el mate era allí señor”. Cuando pasan los años lo sigue recordando… “y en el Primus no bulle la pava
que a la barra contenta reunía.”
que a la barra contenta reunía.”
Ahora, termine ese mate que está tomando y póngase a ensayar este tango de mi flor, para cantarlo en la próxima fiesta familiar que se le presente…
El bulín del a calle Ayacucho
(1923)
Letra: Celedonio Flores
Música: José y Luis Servidio
El bulín de la calle Ayacucho,
que en mis tiempos de rana alquilaba,
el bulín que la barra buscaba
pa caer por la noche a timbear...
El bulín donde tantos muchachos
en su racha de vida fulera
encontraron morroco y catrera,
rechiflado parece llorar...
El primus no me faltaba
con su carga de aguardiente
y habiendo agua caliente
el mate era allí señor.
No faltaba la guitarra
bien encordada y lustrosa,
ni el bacán de voz gangosa
con berretín de cantor.
Cotorrito mistongo, tirado
en el fondo de aquel conventillo,
sin alfombra, sin lujo, sin brillo;
cuántos días felices pasé
al calor del querer de una piba
que fue mía, mimosa y sincera,
y una noche de invierno fulera
hacia el cielo de un vuelo se fue.
Cada cosa era un recuerdo
que la vida me amargaba;
por eso me la pasaba
cabrero, rante y tristón.
Los muchachos se cortaron
al verme tan afligido,
y yo me quedé en el nido
empollando mi aflicción.
El bulín de la calle Ayacucho
ha quedado mistongo y fulero,
ya no se oye el cantor milonguero
engrupido se musa entonar;
y en el primus no bulle la pava
que a la barra contenta reunía,
y el bacán de la rante alegría
esta seco de tanto llorar.
Los espero siempre aquí. El Primus estará siempre listo para unos buenos mates cebados con TARAGÜI, y un tango, claro!
RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa






