• Letras de Tango Argentino. Malena

     

                                                         

     

     
    Malena
    Tango Argentino
    de Homero Manzi y Lucio Demare
     
     
     
     
    Es posiblemente el tango con más leyenda detrás.
    Homero Manzi, nacido en Añatuya, Santiago del Estero, pero porteño a todos los efectos pues lo instaló su familia con una tía en las cinco esquinas para que estudiara, envío desde Brasil la letra a Lucio Demare para que le pusiera música.
    El mismo Lucio Demare lo estrena en el 42 y Troilo realiza con Fiorentino una de las grandes creaciones con este tema.
    Pero la larga leyenda que hasta ha hecho escribir libros monográficos es, quién ha sido realmente Malena, la musa inspiradora de Homero. Largas y amplias son las listas de candidatas. Alguna cancionista se ha asignado así misma ese privilegio.
     Lo cierto es que Manzi va cambiando el tratamiento a lo largo de los versos. Habla de Malena en tercera persona en la primera parte y, de pronto, le habla al personaje, rematando nuevamente en tercera persona.
     
    MALENA 
    (1942) Tango argentino
     
    Malena canta el tango
    como ninguna
    y en cada verso pone
    su corazón.
    A yuyo del suburbio
    su voz perfuma,
    Malena tiene pena
    de bandoneón.
    Tal vez allá en la infancia
    su voz de alondra
    tomo ese tono oscuro
    del callejón,
    o acaso aquel romance
    que solo nombra
    cuando se pone triste
    con el alcohol.
    Malena canta el tango
    con voz de sombra,
    Malena tiene pena
    de bandoneón.
     
    Tu canción
    tiene el frio del último encuentro,
    tu canción
    se hace amarga en la sal del recuerdo.
    Yo no se
    si tu voz es la flor de una pena,
    solo se
    que al rumor de tus tangos, Malena,
    te siento más buena
    mas buena que yo.
     
    Tus ojos son oscuros
    como el olvido,
    tus labios apretados
    como el rencor,
    tus manos, dos palomas
    que sienten frio,
    tus venas tienen sangre
    de bandoneón.
    Tus tangos son criaturas
    abandonadas
    que cruzan sobre el barro
    del callejón,
    cuando todas las puertas
    están cerradas
    y ladran los fantasmas
    de la canción.
    Malena canta el tango
    con voz quebrada;
    Malena tiene pena
    de bandoneón.
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    Un Mate y un Tango. Letras de Tango Argentino. Trenzas

    Algún colega me comentaba añares atrás, allá por Rosario, Argentina, que éste era el tango preferido de Edmundo Rivero dentro de su vasto repertorio. Siempre tuve para mí que era Sur. Sea uno o el otro, ya sabemos que tenía muy buen gusto Don Edmundo Lionel.

     
    Su interpretación con Horacio Salgán, que terminaron grabando en los sesenta cuando los reunieron para inmortalizar sus genios creadores juntos, es sin dudas una de las mejores de este tema situado entre los muy importantes de Homero Expósito. Corría el año 1944 cuando le dieron forma poética y musical con el maestro Armando Pontier.

    Se punta que ese mismo año lo ha grabado Pedro Laurenz, con el cantor Jorge Linares y muy poco después, ya en el 45, Miguel Calo, con Raúl Iriarte. Siempre que se lo escucha, quedamos instalados en esa pampa aledaña a la gran metrópoli porteña. Llegan ramalazos de tardecitas cayendo detrás de trigales, con reseros volviendo a los puestos.

    Si integra esta colección de Un mate y un tango, es porque Homero Expósito nombra a nuestra cordial bebida o infusión para compartir con amigos, en la letra de este gran tango argentino. ¿Lo recuerda? "Trenzas de color de mate amargo... que endulzaron mi letargo gris". 

    Cántelo con el estilo que quiera, pero cántelo. Y después nos cuenta. Si le gusta el mate, el tango lo pone en escena y usted los puede tomar. Que tenga un buen tango.

     

    TRENZAS

    Tango (1944)

    Letra de Homero Expósito – Música de Armando Pontier



    Trenzas,

    seda dulce de tus trenzas,

    luna en sombra de tu piel

    y de tu ausencia...

    Trenzas que me ataron en el yugo de tu

    amor;

    yugo casi blando de tu risa y de tu voz.

     
    Fina

    caridad de mi rutina,

    me encontre tu corazón

    en una esquina.

    Trenzas de color de mate amargo

    que endulzaron mi letargo gris.

     

    A donde fue tu amor de flor silvestre?

    A donde, a donde fue después de amarte?

    Tal vez mi corazón tenia que perderte

    y así mi soledad se agranda por buscarte.

     

    Y estoy llorando así,

    cansado de llorar,

    trenzado a tu vivir,

    con trenzas de ansiedad... sin ti!

    Por que tendre que amar

    y al fin partir!

     

    Pena,

    vieja angustia de mi pena,

    frase trunca de tu voz

    que me encadena.

    Pena que me llena de palabras sin rencor;

    llama que te llama con la llama del amor.

     

    Trenzas,

    seda dulce de tus trenzas,

    luna en sombra de tu piel

    y de tu ausencia.

    Trenzas,

    nudo atroz de cuero crudo,

    que me ataron a tu mudo adiós.



    Los espero siempre aquí, con un mate cebado con TARAGÜI y un tango

    Eduardo Aldiser


    RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa
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    Un mate y un tango. Letras de tango argentino. La Morocha

    A mi me queda mal decir... "Yo soy la morocha... la más agraciada", pero cuántas veces cantaron y muy bien este tango nuestras grandes cancionistas de todos los tiempos. Acompañadas por guitarras u orquestas, en un cabaret o en bailes de carnaval, en la radio, en el cine y el teatro... más tarde en la televisión.
     
     

    Siempre la misma "Morocha" que queda relegada como tango fundacional por "Mi Noche Triste", pero que tiene ya todas las reglas de una gran letra de tango, de la mano de un fundador, Ángel Villoldo.

    Y ya en esa época, 1905, en Buenos Aires el mate los acriolla a todos los inmigrantes llegados de una veintena de países. Don Ángel lo deja ver en su tango y por eso está ahora en esta sección.
     
    Preste atención..."Soy la que al paisano... muy de madrugada... brinda un cimarrón", es decir, que le ceba unos mates antes de irse para el campo o los potreros de los mataderos porteños.

    ¿Se anima a cantarlo estimada amiga lectora? Será mucho más apropiado que lo haga usted y no yo ¿No le parece?

    La morocha


    (1905)

    Letra: Angel Gregorio Villoldo
    Música: Enrique Saborido


    Yo soy la Morocha,
    la más agraciada,
    la más renombrada
    de esta población.
    Soy la que el paisano
    muy de madrugada
    brinda un cimarrón.

    Yo, con dulce acento,
    junto a mi ranchito,
    canto un estilo
    con tierna pasión,
    mientras que mi dueño
    sale al trotecito
    es su redomón.

    Soy la morocha argentina,
    la que no siente pesares,
    y alegre pasa la vida
    con sus cantares.
    Soy la gentil compañera
    del noble gaucho porteño,
    la que conserva la vida
    para su dueño.

    Yo soy la morocha
    de mirar ardiente,
    la que en su alma siente
    el fuego de amor.
    Soy la que al criollo
    más noble y valiente
    ama con ardor.

    En mi amado rancho,
    bajo la enramada,
    en noche plateada,
    con dulce emoción
    le canto al pampero,
    a mi patria amada
    y a mi fiel amor.

    Soy la morocha argentina,
    la que no siente pesares,
    y alegre pasa la vida
    con sus cantares.
    Soy la gentil compañera
    del noble gaucho porteño,
    la que conserva el cariño
    para su dueño.


    Los espero siempre aquí, con un mate cebado con
    TARAGÜI, unas medialunas y un tango

    Eduardo Aldiser


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    Un mate y un tango. Letras de tango argentino. Tardecita estuderas

    El “Stud” es donde se cuidan y preparan a los caballos, generalmente en las cercanías de los hipódromos de Palermo, San Isidro, La Plata, Rosario…. Y este tango milongueado fue escrito para que lo cante una sola voz, la voz esperada… la del gran Edmundo Rivero.

    Héctor Marcó demuestra conocer bien a fondo las actividades del stud  que porteñea en “estud” y la preparación del pingo en las mañanitas de los hipódromos. 
     
    Es un tema del grupo de hablar lunfardo al que tanto hiciera Edmundo Rivero para darles un lugar en los repertorios del tango.
    Y aquí, como no podía ser de otra manera, el mate es protagonista. ¿Se imagina un stud, un taller mecánico, hasta una peluquería de barrio… sin las rondas infinitas de mate.

    “Ricardo prepará el mate… y alguna copita fuerte… que pa´ relojear mi suerte… voy a caer al estud”. 
     
    Y usted haga lo mismo, pero para darle un repaso a la letra y dejarlos a todos con la boca abierta en su próxima presentación en el escenario del Club.
     
    Súbase, explíqueles un poco lo de los "yobacas" en Argentina, y márquese estas tardecitas estuderas, que me parece estar viendo ocurrir todo por la calle Virasoro de Rosario.


    Tardecitas estuderas

    (1965)
    Letra: Hector Marcó
    Música: Hector Marcó


    Ricardo prepará el mate
    y alguna copita fuerte
    que pa´ relojear mi suerte
    voy a caer al estud
    y si ya diste ración
    entrompetá los potrillos
    el alazán y el tordillo
    han de brillar como luz.

    Ajustales el vendaje
    no les mezquinés la cama
    úntale bien el masaje
    ancas paleta y riñón
    y si andan de manos tiernas
    cuidao con el sobre caña
    las cuerdas por donde cañan
    ranilla, vaso, y garrón.

    Vigiláme los peoncitos
    en las mañanas de apronte
    dale a Chiafa que los monte
    y acomodáte el reloj
    que aligerao por tu mano
    en las primeras partidas
    allí nomás de salida
    marcarán cuarenta y dos.

    Después buscale una corta
    si no es mil cuatro, una milla
    que al cerrar las ventanillas
    cuando alce el reo el clamor
    en un final de emociones
    de pingos y chaquetillas
    allí estarán mis colores
    al tope del marcador.

    Mi gloria es ser burrero
    tener un Pur-sang de escudo
    será porque de muy tierno
    me hice a la buena de Dios
    y allá por el año treinta
    en los asaos de Berasa
    conté mis primeras basas
    junto a las puertas de un box.

    Tardecitas estuleras
    de San Isidro y Palermo
    si no las vivo me enfermo
    por eso grito en salud.

    Ricardo prepará el mate
    y alguna copita fuerte
    que pa´ relojear mi suerte
    voy a caer al estud


    Unos buenos  mates bien cebados con TARAGÜI y otro tango de esos que nos hacen evocar… aquí estarán listos para usted, mi amigo!


    Eduardo Aldiser

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    Un mate y un tango. Letras de milongas argentinas. Bien criolla y bien porteña

    Y aquí tenemos una milonga presente en los repertorios de muchos cantantes de tango en el mundo… “Bien criolla y bien porteña”, otra perla en el largo collar de grandes tangos, valses y milongas surgidos de la inspiración de uno de nuestros Homeros… Homero Expósito.

    Aunque escribe una milonga nos recuerda que “ella es triste como un tango”, para establecer la diferencia con otras milongas, por lo general festivas, del turf o el fútbol, simplemente evocativas.
     
    La milonga es el recuerdo de lo que fue el tango de la guardia vieja, el 2x4 luego devenido en 4x4 y puesto seriote por el bandoneón y las frustraciones de la inmigración, tras varios años escorada a orillas del Riachuelo, sin poder volver a la tierra lejana.

    Y no podía faltar el mate….  “Ella es como el mate amargo, bien criolla y bien porteña, y es acorde en la guitarra”.

    Usted, no sé si lo toma amargo o dulce. Sea como fuere, prepare el agua caliente, vaya ensillándolo y así, entre mate y mate, ensaye esta milonga que le puede dejar muy bien en esa peña de amigos que tiene por aquí, en España, Italia… Polonia tal vez.
     

    Bien criolla y bien porteña (milonga)

    (1945)
    Letra: Homero Exposito
    Música: Armando Pontier


    Para cantarle al amor
    no se precisa experiencia:
    se forma un nido entre dos
    y lo demás... va sin letra.
    Que así empecé esta milonga
    bien criolla y bien porteña,
    para cantarle al amor
    que sólo siento por ella.

    Ella es triste como un tango,
    ella tiene gusto a menta
    y es sencilla como el lazo
    que me anuda a su tristeza.
    Ella es como el mate amargo,
    bien criolla y bien porteña,
    y es acorde en la guitarra.
    ¡Qué milonga milonguera
    la canción de la esperanza
    que el amor hace canción!

    Para cantarle al amor
    no hay que mirar las estrellas,
    hay que ser hombre de honor
    y lo demás... no interesa,
    que al terminar la milonga
    bien criolla y bien porteña,
    para cantarle al amor
    yo canto de esta manera.



    Le prometo   unos buenos  mates cebados con TARAGÜI y otro tema que nos lubrique la añoranza. No me falte, Don…

    Eduardo Aldiser


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    Letras de Tango Argentino. Lejana tierra mía

    Es la nostalgia de un español que contempla (me imagino) la unión del Río de la Plata con el cielo. Por ese horizonte se abrió un día la puerta y apareció Buenos Aires. Pero ahora, pasado el tiempo, mira y recrea las imágenes y sonidos de su aldea.

     

    Tenía que ser Alfredo Le Pera quien se pusiera en la piel con tanta precisión de lenguaje e imágenes. Gestado en Italia, nacido en Porto Alegre y llegado finalmente a la Reina del Plata, el destino final de su familia italiana, Le Pera es uno de los grandes poetas del tango.

    Vamos a ensayarlo para que nuestros amigos españoles nos sigan y lo canten con nosotros. La musicalidad no tiene el ritmo marcado del tango y nos acerca a coplas castellanas.

    Una vez más, Argentina – España, España – Argentina unidas por esta expresión cultural rioplatense que es reunión de sentimientos y añoranzas.

     

    LEJANA TIERRA MÍA
     
    1932
    Letra de Alfredo Le Pera
    Música de Carlos Gardel
     

    Lejana tierra mia

    bajo tu cielo,

    bajo tu cielo,

    quiero morirme un dia

    con tu consuelo,

    con tu consuelo.

    Y oir el canto de oro

    de tus campanas

    que siempre añoro;

    no se si al contemplarte

    al regresar

    sabre reir o llorar...

     

    Silencio de mi aldea

    que solo quiebra la serenata

    de un ardiente Romeo

    bajo una dulce luna de plata.

    En un balcón florido

    se oye el murmullo

    de un juramento,

    que la brisa llevo con el rumor

    de otras cuitas de amor.

     

    Siempre esta

    el balcon

    con su flor

    y su sol...

    Tu no estas, faltas tu...

    Oh! Mi amor...

     

    Lejana tierra mia

    de mis amores,

    como te nombro

    en mis noches de insomnio

    con las pupilas

    llenas de asombro...

    Dime, estrellita mia,

    que no son vanas mis esperanzas;

    bien sabes tu... que pronto he de volver...

    a mi viejo querer.



    Unos buenos  mates bien cebados con TARAGÜI y otro tango de esos que nos hacen evocar… aquí estarán listos para usted, mi amigo!


    Eduardo Aldiser

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    Letras de Tango. Magia de malvón nació como un poema.

    Le pedimos a su autora, Marta Pizzo, que nos contara el proceso creativo de "Magia de Malvón" (malvón, geranio en España). Así seguimos sus etapas creativas y en VIDEOS DE TANGOS lo podemos escuchar cantado por Walter Larroquet.


    Símbolo de los seres vivos que se entregan sin recibir casi nada a cambio, los malvones o geranios son plantas nobles, que me conmueven. Aquí en Buenos Aires se las puede ver florecer en jardines, patios, balcones... Y sus flores han sido mencionadas en muchas letras de tango.

    Le obsequié el poema a mi amigo el guitarrista Quique Rasseto, quien al tiempo me lo devolvió con una música, convertido en un bello tango!!

    Lo presentamos en el Certamen Hugo Del Carril en el año 2004 y obtuvo el 1º premio, así que fue incluído durante el año siguiente en el repertorio de la Orquesta de Tango de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por los Maestros García y Garello. Los arreglos fueron realizados por el Maestro Fabián Bertero.
     

    Actualmente, aunque aún no ha sido grabado en cd, es interpretado por varios cantantes, entre ellos Walter Larroquet, ganador como mejor voz masculina en el mismo certamen del mismo año.
     
     
    Malvón olvidado, cuadro del pintor argentino  Eduardo Belloni. www.site.eduardobelloni.com.ar


    Magia de malvón (tango - 2003)

    Tierna, temblorosa y juvenil;
    las manos blandas, puras, viniste a mi jardín.
    Yo te acaricié en mi corazón,
    tu verde de crayón rompió mi timidez.

    Llena de dulzura y sensatez
    colmaste mi emoción, dejando entrar el sol
    y en la intimidad de mi canción
    un duende soñador soltó su voz.

    Fuiste compañera en la agonía,
    en noches de grillos y pasión;
    tiempos de aventura y metejón,
    locura y sin razón que están dentro de mí.
    Vi jugar la tierra entre mis dedos,
    pude darle vida a mi ilusión
    y en tu simple magia de malvón
    quedó mi corazón de niño que ayer fui.

    Niña candorosa y sin igual,
    brotó de un manantial la perla de tu amor.
    Juntos en la danza del candor, un tango y mi dolor
    se fue, al rozar de tu piel.

    Siempre madurando junto a mí,
    con cada primavera, trepada en el balcón;
    bebo de tu pétalo dulzón el néctar del adiós,
    no puedo estar sin vos.


    Mi saludo a los lectores y amigos de Raíz Argentina de España.

    Marta Pizzo, Buenos Aires, Argentina






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