Letras de Tango Argentino. Che Bandoneón
Che Bandoneón
De Homero Manzi y Aníbal Troilo
Hay espíritus e inteligencias superiores y Homero Manzi estaba dotado de esos ángeles que hacen luminosos a determinados seres y les permite realizar obras también especiales.
Con centenares de temas de tango, valses y milongas en su haber, este gran poeta, comediógrafo, dramaturgo y director y guionista del cine argentino, cuando ya estaba viviendo esos años duros que van desde 1946, sobrellevando su cruel enfermedad que lo derrota el 3 de mayo de 1951, sigue realizando sus grandes temas siempre actuales.
En 1948, cuando escribe este tango, además se convierte en el presidente de SADAIC (la SGAE de Argentina), concibe el guión y las canciones de “Pobre mi madre querida” que protagonizara el gran cantor y actor argentino Hugo del Carril, película que además dirige.
De ese año son temas inolvidables como el tango “Sur” y este “Che Bandoneón” que no podía tener otro compositor que Aníbal “Pichuco” Troilo, ese gran bandoneón argentino.
Lo invito a visitar www.homeromanzi.com para recorrer la vida de uno de los poetas del tango que se debería estudiar en las escuelas. Y también a cantar con mucho sentimiento un tema que tiene fuerza y garra en cada verso
CHE BANDONEÓN
Letra de Homero Manzi - Música de Aníbal Troilo
El duende de tu son, che bandoneón,
se apiada del dolor de los demás,
y al estrujar tu fueye dormilón
se arrima al corazón que sufre más.
Estercita y Mimi, como Ninón,
dejando sus destinos de percal
vistieron al final, mortajas de rayón,
al eco funeral de tu canción.
Bandoneón,
hoy es noche de fandango
y puedo confesarte la verdad,
copa a copa, pena a pena, tango a tango,
embalado en la locura
del alcohol y la amargura.
Bandoneón,
para que nombrarla tanto,
no ves que esta de olvido el corazón
y ella vuelve noche a noche como un canto
en las gotas de tu llanto,
che bandoneón!
Tu canto es el amor que no se dio
y el cielo que soñamos una vez,
y el fraternal amigo que se hundió
cinchando en la tormenta de un querer.
Y esas ganas tremendas de llorar
que a veces nos inundan sin razón,
y el trago de licor que obliga a recordar
si el alma esta en 'orsai', che bandoneón.