Café La Humedad
Tango Argentino de Cacho Castaña
Este tema nos sitúa en uno de los barrios del tango en Buenos Aires: Flores. Y como ha ocurrido con otros artistas del rock y la canción argentina, especialmente si son porteños, el tango lo llevan en el corazón y aflora, como en este caso con Cacho Castaña.
Conozco ese barrio y he pasado una noche muy triste a metros de este bar emblemático de Buenos Aires, precisamente por el Tango que le dedicara uno de sus parroquianos fieles. A metros del “Café La Humedad” hay un velatorio y, como todo provinciano, siempre se tiene familia “emigrada” a la gran metrópolis.
¿Qué despista a los que van a Buenos Aires y quieren ver este café? Que lo buscan en una de las esquinas más conocidas de Flores, Gaona y Boyacá, dos populosas avenidas con cientos de “micros” yendo y viniendo.
Si quieren llegar al bar tienen que hacerse doscientos metros hasta la calle Andrés Lamas y Gaona. A Cacho por un lado le vino mejor la gran esquina del barrio para la métrica del verso pero, creo, también hizo el guiño porque ésta es muy conocida en la gran ciudad y referencia cuando se habla de una parte del barrio de Flores.
Usted se prepara un cafecito en su casa pero en pocillo de bar. Siéntase por un momento en la capital argentina, ponga en situación y mándese este tango que es muy porteño y argentino… que dibuja a la perfección nuestro clásico café bar de barrio.
CAFE "LA HUMEDAD"
Letra y música de Cacho Castaña (1972)
Humedad...llovizna y frío; mi aliento
empaña el vidrio azul del viejo bar.
No me pregunten si hace mucho que la espero,
un café que ya esta frío y hace varios ceniceros.
Aunque sé que nunca llega, siempre
que llueve voy corriendo hasta el café
y solo cuento con la compañía de un gato
que al cordón de mi zapato lo destroza con placer.
Café "La Humedad", billar y reunión,
sábados con trampa, que linda función!
Yo solamente necesito agradecerte
la enseñanza de tus noches
que me alejan de la muerte.
Café "La Humedad", billar y reunión,
dominó con trampas, que linda función!
Yo simplemente te agradezco las poesías
que la escuela de tus noches
le enseñaron a mis días.
Soledad...de soltería, son treinta
abriles ya cansados de soñar;
por eso vuelvo hasta la esquina del boliche
a buscar la barra eterna de Gaona y Boyacá.
Vamos, muchachos, esta noche a recordar
una por una las hazañas de otros tiempos
y el recuerdo del boliche que llamamos "La Humedad".